El chef le grita a un niño por tocar su plato, pero cuando lo prueba se queda sin palabras
La cocina del restaurante Alborada olía a romero y a mantequilla clarificada. A las seis y cuarenta de la tarde, el servicio estaba por comenzar y los tres ayudantes —Damián, el de cabello castaño; Rubén, el rubio de sonrisa fácil; y Marta, la pelirroja de manos rápidas— afilaban cuchillos y revisaban las mise en place … Leer más